martes, 31 de marzo de 2009

PUBLICACIONES

Centros Culturales. Proyección, infraestructura y gestión.

Una publicación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Departamento de Planificación, Unidad de Estudios y Documentación.

Libro compilatorio que recoge en primer lugar las ponencias presentadas en el seminario internacional homónimo, material que constituye los primeros tres capítulos de esta publicación.
En ellos se escucha a personalidades provenientes de la esfera política y de la sociedad civil, a académicos, artistas y expertos de la gestión cultural. En el primer capítulo, “Programa de Centros Culturales CNCA”, escriben la Ministra Presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), Paulina Urrutia Fernández, Macarena Frutos, Jorge Moreno Frías, Arturo Navarro, Brenda Sandoval, Javier Ibacache y Hernán Lacalle. El segundo capítulo, llamado “Gestión Cultural Local”, incluye las experiencias en gestión de Rina Rendic, Alejandra Serrano, Felipe Mella y Ulrich Bader-Schiess. El tercer capítulo está dedicado a la experiencia de dos gestores culturales estadounidenses del estado de Ohio, David Guion y Jay Panzer. Finalmente cierra “Reflexiones y proyección”, un capítulo que publica los textos de Ernesto Ottone, Leo Orellana, Alberto Sato y Juan Pablo Guzmán, especialmente escritos para esta publicación y que intentan ampliar la reflexión sobre el universo de los centros culturales, tema prioritario para CNCA.

Ver edición en pdf en: http://www.consejodelacultura.cl/gestores/index.php?page=seccion&seccion=683


CRAC Valparaíso, Centro de Residencias para Artistas Contemporáneos

Memoria de las experiencias, encuentros y actividades que se desarrollaron en torno a las residencias de artistas en CRAC Valparaíso, Chile. 2007-2008.

CRAC es un centro de arte y pensamiento contemporáneo que funciona de manera independiente y sin fines de lucro. Sus proyectos se relacionan estrechamente con la historia de la ciudad y su actual coyuntura político-cultural, vinculando prácticas artísticas contemporáneas con ese contexto urbano mediante la conformación de un centro de residencias para artistas y una plataforma de debate y reflexión. El artista es un agente cultural que no se desvincula del lugar desde el cual elabora su discurso artístico y se relaciona directamente con el medio donde instala su propuesta visual.
En sus modalidades de residencia y plataforma de debate y reflexión, CRAC aborda las problemáticas que se desprenden de intervenir mediante el arte contemporáneo el espacio público de una ciudad latinoamericana, señala las diversas relaciones que esto involucra y enfoca las audiencias, las manifestaciones ciudadanas, las producciones institucionales y los espacios privados de gestión de la vida cotidiana.
CRAC es un lugar donde convergen las prácticas de arte contemporáneo y las nuevas y diversas propuestas que conforman la ciudad, mediante la apertura de espacios de difusión y debate, tales como talleres, conferencias, seminarios, presentaciones públicas de obras y conversaciones.

www.cracvalparaiso.org


“Guía Nacional de Espacios para las Artes Visuales”

Publicación del Área de Artes Visuales, Departamento de Creación Artística, CNCA.

Los espacios de exposición para las Artes Visuales en Chile son fundamentales para articular las relaciones entre el público y las obras, o entre la comunidad y los artistas. La Participación en la Cultura: Difusión, Acceso, y Formación de Audiencias, es una de las medidas primordiales dentro de las Políticas Culturales que buscan el desarrollo de las personas y el arte. En este contexto se inscribe la “Guía Nacional de Espacios Expositivos” como un producto informativo, que busca promover un sistema de difusión de las obras y producciones nacionales, mostrando parte de la realidad expositiva de regiones, y los vínculos de cooperación entre los artistas, teóricos, galeristas y/o gestores, con los espacios de arte aquí mencionados.
Esta publicación se nutre de dos encuentros de alcance nacional convocados por el Área de Artes Visuales del CNCA, al que concurrieron artistas, galeristas, gestores culturales y otras personas vinculadas al quehacer en este ámbito. El primer Catastro Nacional de Espacios, realizado el 2005 por el Área de Artes Visuales, permitió visualizar 104 lugares, de uso exclusivo para las artes visuales, en once regiones del país, además de sus condiciones de exhibición. Luego, el segundo Taller de Habilitación y Administración de Espacios, realizado en el 2006, reflejó sus distintas etapas de desarrollo y niveles de especialización. Estas fueron las primeras coordenadas instaladas desde la política de fortalecimiento de circuitos de circulación de obras, a través de líneas de formación, talleres, entre otras acciones, realizadas en los diversos lugares de exhibición regionales.
De aquí también surge una Red de Espacios, que comienza a funcionar a través de la construcción de vínculos, para sostener el objetivo primordial de facilitar el tránsito de la obras por Chile.
Una guía de navegación, por, múltiples lugares de encuentro, donde periódicamente se reúnen historias, con comienzos y objetivos bien diversos: espacios que han funcionado en el tiempo, mucho de ellos fruto de la capacidad de auto gestión de los artistas y gestores locales.

Disponible en pdf: http://www.consejodelacultura.cl/portal/galeria/text/text655.pdf

jueves, 26 de marzo de 2009

PRÁCTICAS CULTURALES LOCALES

EN CONSTRUCCIÓN

AUTORES: ARTÍCULOS / PONENCIAS

Análisis y discusión
Estudios, debates y ponencias en torno a la gestión cultural

Este fichero de información fue concebido para alojar textos teóricos y datos bibliográficos que describan, analicen y discutan tópicos relevantes asociados a la labor de los gestores culturales. Entre otras cosas, permite darle una difusión rápida a registros de ponencias, debates y foros. Es propuesto, editado y mantenido por un equipo de profesionales relacionado con el Programa Gestión Cultural del CNCA, y está abierto a recibir nuevos aportes.

"Infraestructuras culturales (in)coherentes"
, con ocasión del "Seminario sobre gestión cultural local", organizado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en diciembre de 2008, el decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Andrés Bello, Alberto Sato, presentó una ponencia en la mesa de debate titulada "Infraestructuras culturales (in)coherentes".

“El espacio cultural, oportunidad para la participación ciudadana”
, texto escrito por Loreto Bravo, Jefa del Departamento de Ciudadanía y Cultura del CNCA. Este documento apareció recientemente dentro del libro "Ciudadanía, participación y cultura" (LOM Ediciones), que recoge las ponencias de dos seminarios organizados por el CNCA en 2006 y 2007.

"Escuela de Gestores y Animadores Culturales, una experiencia de formación para los actores culturales de base", es una ponencia escrita por Roberto Guerra Veas que fue presentada en mayo de este año en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en el marco del seminario "La participación de agentes sociales en la promoción de la cultura y el desarrollo", que fue organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la OEI.

"Identificación de necesidades culturales y diseño de proyectos"
Ponencia presentada por Mª Paulina Soto Labbé en el seminario de formación "Buenas Prácticas en el Ámbito de la Gestión y la Cooperación Cultural al Desarrollo", realizado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, del 5 al 9 de marzo de 2007. Mª Paulina Soto es investigadora con formación en metodologías cualitativas. Desde 1997 trabaja en la institucionalidad cultural estatal. Coordinó por ocho años el Departamento de Estudios y Documentación del CNCA y en la actualidad presta servicios profesionales en la Unidad de Patrimonio de la misma institución.

"El rol municipal en la cultura: experiencias, enfoques y desafíos"
Así se tituló la mesa de debate que se realizó el pasado 22 de agosto en el marco del ciclo Enfoques Contemporáneos de la Gestión Cultural en Chile, organizado durante 2007 por el Centro Cultural de España, la Asociación de Administradores y Gestores Culturales de Chile (Adcultura) y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA). Aquí ponemos a disposición las principales ideas vertidas en aquella ocasión.

"Centros culturales: concepto y modelos de gestión"
En el marco de la primera versión (2006) del ciclo Enfoques Contemporáneos de la Gestión Cultural en Chile, tuvo lugar un debate el miércoles 13 de septiembre sobre centros culturales. Aquí ponemos a disposición las principales ideas que allí se discutieron.

"La riqueza de la creatividad, un activo para la reflexión y la acción: Memoria del proceso chileno referido a la investigación cultural estatal (1997-2006)"
Se trata de una colaboración de Mª Paulina Soto Labbé, quien es investigadora con formación en metodologías cualitativas y con quince años de docencia universitaria. Desde 1997, Paulina Soto trabaja en la institucionalidad cultural estatal. Coordinó por ocho años el Departamento de Estudios y Documentación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile (CNCA) y en la actualidad presta servicios profesionales en la Unidad de Patrimonio del mismo Consejo.

"Tradición y Modernización: Los espejismos de las políticas patrimoniales de México y Chile"
Texto de Mauricio Rojas Alcayaga publicado originalmente en el número 38 (septiembre, 2006) de la Revista de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, México. Rojas es docente del Depto. de Historia de la Universidad Diego Portales y doctorante en Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de México.

Debate: "Principales desafíos del ámbito cultural en la construcción de un espacio público democrático en Valparaíso"
En el marco del Carnaval Cultural de Valparaíso realizado en diciembre del año pasado (2006), tuvo lugar una mesa de debate en la biblioteca Santiago Severín, titulada "Principales desafíos del ámbito cultural en la construcción de un espacio público democrático en Valparaíso". La mesa estuvo conformada por: Iván Sánchez, diseñador, co-director del núcleo de artes escénicas contemporáneas Escenalborde y del Festival Danzalborde; Paz Undurraga, arquitecta, vicepresidenta de la organización Ciudadanos por Valparaíso; Claudia Ulloa, socióloga, encargada del área de Patrimonio Inmaterial de la Oficina de Gestión Patrimonial de la Ilustre Municipalidad de Valparaíso y Alejandro Rodríguez, diseñador, miembro del Directorio del Consejo Regional de la Cultura y las Artes de Valparaíso y director de la Escuela de Diseño de la Universidad de Valparaíso. Moderó Francisco Marín, sociólogo y presidente de la Corporación Parque Cultural Ex - Cárcel. En el fichero "Autores" está disponible un artículo que recoge las principales ideas vertidas en aquella ocasión.

"Cultura y desarrollo: análisis y consecuencias"
Ponencia presentada por el profesor de Estudios Americanos y director del Centro de Estudios para América Latina y el Caribe de la Universidad de Nueva York, George Yúdice, en el seminario "La cultura como factor de desarrollo", realizado en la Universidad de Chile en agosto de 2005.

"Pensar el desarrollo cultural local"

Texto escrito por el sociólogo Andrés García-Albarido, quien integra el Departamento de Estudios del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), incluido en la revista Pausa (agosto de 2006). El artículo aborda la estrecha relación que existe entre cultura y desarrollo, mencionando, entre otras cosas, los resultados del estudio Diagnóstico de la Gestión Cultural

"Más allá de la gestión cultural: algunas estrategias para una(s) nueva(s) política(s) pública(s) para la cultura"
Ponencia del catalán Eduard Miralles, profesional del Centro de Estudios y Recursos Culturales de la Diputación de Barcelona (CERC) en el marco del la XXVII Escuela de Capacitación de la Asociación Chilena de Municipalidades y el Encuentro INTERCULTURA de Gestión Cultural Municipal, ambos realizados en Puerto Octay, Región de Los Lagos, Chile, enero de 2006.

"La formación en Gestión Cultural: nueva agenda en torno a una mirada crítica de los diseños curriculares"

Ponencia del académico argentino Luis Porta, realizada en el IV Campus Euroamericano de Cooperación Cultural, Salvador de Bahía, Brasil, septiembre de 2005.

"Gestión y políticas culturales en el desarrollo de los territorios"

Ponencia del académico mexicano Eduardo Nivón, realizada en el marco del Seminario sobre Formación en Gestión Cultural en Chile, agosto de 2005.

miércoles, 25 de marzo de 2009

INFORMACIONES


Centro de Documentación de las Artes Índice abre al público en Valparaíso


A partir de día viernes 06 de marzo, se abre al público el Centro de Documentación de las Artes Índice, proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura. Una biblioteca comunitaria especializada en arte, que funciona como centro de documentación e investigación de las distintas prácticas artísticas con el objetivo de difundir y promover el conocimiento en torno a las artes, preservar, clasificar y documentar las manifestaciones artísticas en sus distintos soportes, con la finalidad de constituir una plataforma dinámica que colabore y entregue las herramientas necesarias para la conformación de un pensamiento activo, con un énfasis local, a través de la realización de actividades que nos aproximan al arte, generando instancias de reflexión y diálogo sobre sus problemáticas.}
Siendo accesible a todo público en general, estudiantes, investigadores y artistas de forma gratuita, entregándoles ayuda en las consultas especializadas, y propiciándoles un espacio idóneo para su estancia. Horarios: martes y miércoles: de 9:00 a 13:00 hrs. jueves y viernes: de 16:00 a 21:00 hrs. / Avenida Brasil 1388. Valparaíso.

www.cdaindice.org


Realizan perfeccionamiento en gestión de proyectos culturales


Fortalecer el aprendizaje en estrategias de financiamiento cultural fue el principal objetivo del curso de perfeccionamiento denominado “Gestión de Recursos para Proyectos Culturales”, realizado entre el 2 y el 6 de marzo en aulas de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha.
A este perfeccionamiento fueron convocados más de una veintena de académicos ayudantes de la Facultad de Arte, quienes participaron activamente del diálogo que encabezara el académico y experto en el área de gestión cultural Antil Camacho Campusano. Lo anterior, teniendo como contexto el análisis de una temática plenamente pertinente, donde el factor económico repercute fuertemente en el artista y su potencial creativo, y en la capacidad instalada para promover proyectos artísticos y culturales de relevancia para la región.
evaluó esta experiencia “de gran pertinencia para los destinatarios del curso, ya que ellos representan e impulsan la creación artística y cultural, en variadas disciplinas, desde la Universidad de Playa Ancha. Por tanto, se presentó como una oportunidad para actualizar sus conocimientos y tener la experiencia práctica relativa a la gestión de recursos públicos y privados, a través de los fondos concursables del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y de las Donaciones Culturales, respectivamente”.
Por intermedio de este perfeccionamiento, los participantes fueron provistos de herramientas teóricas y prácticas que les permitirán concretar un doble propósito: estar más cerca de hacer realidad sus proyectos creativos y; por otro, replicar dichos conocimientos en sus estudiantes.

ENTREVISTAS

Entrevista con el coordinador del programa de Acompañamiento de Empresas Culturales en Medellín:
Fred Danilo Palacio: “El sector creativo es un motor para el desarrollo económico y social”

Coordinadora del Programa Muestra de Arte Escolar
Leticia Lizama: “Queremos instalar el acceso al arte en la educación escolar como una necesidad”

Programa Creando Chile en mi Barrio
Marianela Riquelme: “Queremos hacer protagonistas a los habitantes de los barrios”

Encargado del Centro de Extensión del CNCA:
Manuel Guerra: “Trabajamos para integrar a la ciudadanía y seguir abriendo espacios”

Encargada de Cultura de la municipalidad de Curicó
Brenda Sandoval:"Ambicionamos un espacio moderno y funcional"

Alcalde de Peralillo
Fabián Guajardo: “La actividad cultural no puede ser esporádica"


Entrevista sobre diagnóstico municipal
Antil Camacho: "La planificación municipal en cultura debe ir más allá de los eventos"


Académico del Diploma Virtual en Gestión Cultural
Mauricio Rojas: “La modernización puede ser incompatible con la preservación del patrimonio”

TALLER / TALLERISTAS

EL ARTE EN LOS TALLERES... EL ARTE DE DAR TALLERES

(Extracto del libro Universidad Trashumante. Territorios, redes, lenguajes. Autores: Universidad Trashumante y Colectivo Situaciones)

Siempre dijimos que la práctica que nos identifica como trashumantes es el taller de educación popular. El “taller” como estrategia de conocimiento colectivo de la realidad en la que vivimos, como estrategia de acción y organización. En este sentido, en el 2003, ante la necesidad de que haya más compañeros que se animen a ser talleristas, iniciamos como red un proceso de formación a través de seminarios, en los cuales nos encontramos todos para formarnos seriamente en la temática, sabiendo que de acuerdo a nuestra experiencia, como educadores estamos atravesados necesariamente por las diferentes miradas que conforman toda práctica social: política, estética, ética y artística. En relación a la mirada artística, haciendo un poco de historia, ya en la gira del “Quirquincho” de 1998 teníamos la idea que lo intelectual y lo artístico debían estar “unidos”. Por eso, en aquel entonces lo artístico formaba parte de la estructura de nuestros talleres. Estábamos comprobando que la transformación de la realidad no se lograba sólo a través del pensamiento; y en la práctica, pudimos ver la transformación de las personas en el taller, cuando no sólo la razón, sino también el “cuerpo todo”, se involucraban en la reflexión de la realidad. Pudimos ver cómo, luego de “pre-sentar el cuerpo”, se transformaba esa forma de “estar” en el taller.
Este año (2004), pensando en los procesos que venimos haciendo, recordamos las palabras del Tato en la Gira del 98’. Él decía siempre que al finalizar la gira, la persona que coordinaba el taller de reflexión tenía que terminar coordinando el taller de arte y viceversa. ¿A qué se refería? Eran intuiciones de que, si bien lo artístico estaba presente en la estructura del taller, había algo que todavía estaba “separado”. En aquel entonces, lo “artístico” estaba planteado como un momento específico, acotado, realizado en la mitad de la discusión, desde el teatro o la danza y coordinado sólo por personas que se dedicaban a dichas disciplinas. Como un taller dentro del taller de reflexión. Había un tallerista que coordinaba la reflexión y otro que coordinaba lo artístico.
En julio de 2004, en el Seminario de Formación realizado en San Luis, nos damos por primera vez, como red, un espacio concreto para compartir y profundizar las miradas, experiencias y recorridos que veníamos teniendo en relación al arte en los talleres. Nuestra propuesta como grupo, para el trabajo en dicho seminario, partió de preguntas que nos veníamos haciendo en relación a: ¿qué tiempo le dedicábamos a lo artístico en el taller? ¿Qué espacios? ¿Quiénes lo podían coordinar? ¿Qué cosas hacíamos y cómo? ¿Qué provoca en la gente ese momento artístico en el taller de reflexión? ¿Qué diferencias encontramos entre las “técnicas participativas de educación popular” y el arte trashumante?
Y nos animamos a pensar que “la pata” más dura de la trashumante, venía siendo la artística, en el sentido de que, de algún modo, no acompañaba el camino recorrido en lo “intelectual”. Algunas veces, el trabajo que hacíamos desde lo corporal era dogmático, anticipatorio, rígido y cerrado. En el sentido de que puede producirse cierto acostumbramiento y se corre el riesgo de caer en una técnica, dejando de lado lo estructural de la propuesta.
A partir de lo discutido en San Luis, nos dimos cuenta que en el andar
de estos años pudimos ir acercando cada vez más las palabras y los gestos, las emociones y las razones, las miradas artísticas e intelectuales. Podemos decir, que hemos realizado un avance cualitativo con respecto al lugar que tiene el arte en los talleres de reflexión. Volviendo a las preguntas que nos planteamos en el seminario y retomando las discusiones y experiencias que tuvimos, podemos decir que:
a) ¿Cuándo, en qué momento? Rompiendo con el tiempo: el arte atraviesa todo el taller, puede estar al comienzo, al final, al medio, etc.
b) ¿Quiénes? No necesariamente bailarines, plásticos, actores, etc. Todos podemos hacerlo. Es el mismo tallerista, como educador, el que tiene que posibilitar y provocar en los otros el movimiento y la palabra. Pero antes tiene que ser capaz de sensibilizarse él mismo, de apropiarse de la capacidad creadora que todos tenemos, de bailar, cantar, emocionarse. De la misma manera que tiene que animarse a teorizar y realizar lecturas desde el pensamiento. Tiene que animarse a vivir lo que llamamos la “trashumancia interior”, revolucionarse a sí mismo, para poder revolucionarse luego con los otros. Si decimos que, como educadores populares, debemos partir siempre del contexto cultural, político, ideológico de los participantes, entonces el educador tiene que ser sensible, tiene que tener un recorrido dentro de él reconociendo su estética, su arte, su ideología, su ética. Esta es la formación que necesitamos y estamos haciendo.
c) ¿Qué provoca? El darnos cuenta que todos tenemos la capacidad de explorar una dimensión de lo artístico, como todos somos capaces de realizar lecturas de la realidad, de teorizar. Hay que posibilitar el acceso a todos. Y esto es lo político. El taller atravesado por todas las dimensiones que hacen a la esencia del ser humano, como posibilidad de crear mundos nuevos.
El arte nos permite buscar códigos o crea espacios para crear códigos
comunes y el código común es el cuerpo…
d) ¿Cómo lo ponemos en práctica? Cuando decimos “arte” estamos apelando a lo “pre–expresivo”. Con pre–expresivo nos referimos a cómo nos conectamos con esa posibilidad de crear que todos tenemos: cómo nos paramos con nuestro cuerpo, cómo miramos y caminamos para ir hacia el encuentro con el otro. Sabemos que en el hecho educativo no sólo participa la razón, sino que también ponemos en juego nuestros deseos, nuestras pasiones, nuestros miedos. Y esto puede expresarse a través de diferentes lenguajes, no sólo desde la palabra. Nosotros confiamos en la multiplicidad de lenguajes que tenemos como seres humanos para comunicarnos y encontrarnos con el otro…y es ahí donde ingresa lo que llamamos la expresión artística, o mejor dicho, lo pre–expresivo. Hablamos del arte con el que todos vivimos, el que forma parte de nuestra historia y nuestra identidad, el arte donde todos participamos como seres creadores y transformadores del mundo. Nos referimos a lo típicamente humano que es la producción de sentido.
Fernando Albrech, un compañero trashumante de Hersilia (Santa Fe), luego de la vivencia del seminario en San Luis, escribió algunas reflexiones que consideramos sintetizan lo que estamos pensando como trashumantes con respecto al arte en los talleres. Por eso nos parece importante citar sus palabras:
“Algunas consideraciones a partir de la experiencia del “taller de arte” en el taller trashumante:
a) En un principio, si bien la idea y la intuición que hicieron presente al arte en los talleres trashumantes venían de aquel sueño –aún imposible en ese entonces – del circo criollo, no lograban desplegar en los mismos, todo lo que en las ideas y la intuición se prefiguraba. Quizá esto nos sirva para confirmar una vez más que es la práctica la que nos irá moldeando, dando elementos, abriendo posibilidades para la superación conceptual–intuitiva, para volver mejor después a la práctica haciendo quizá que ésta se conecte cada vez más en su espíritu–energía–idea, con lo que una vez fue un sueño, esperanza, utopía, representación del porvenir. Aunque de seguro surgida ésta de la reflexión posterior de la realidad y de la práctica antes vivida, la que antecede al sueño. Y todo sueño, sabemos, no es en sí mismo y por sí mismo sino como consecuencia de una existencia previa que se sabe inacabada, injusticiada, incompletada, indiferenciada y que por tanto se abre al deseo que lo pone con esperanza a caminar y soñar para buscar la completitud, por otro lado, nunca alcanzable.
Volvamos al taller de arte, del que decía que en sus inicios no llega a desplegar toda su intencionalidad, para poder ver un poco más de cerca lo que a partir de él se fue generando. Algunas de las implicancias que los espacios artísticos tuvieron en los talleres trashumantes fueron, por un lado, el “servir” entre los sectores populares muy sufrientes como espacio de distensión, de divertimento, de alegría, como posibilidad de soltar la risa, como oasis frente a la abrumadora realidad de sus existencias; mecanismo este de alegrar que para nada es alienante y distractor, sino todo lo contrario: conecta a las personas consigo misma y los demás y se convierte en signo de la sociedad que queremos construir, sin saber mucho cómo hacerlo y cómo será esa sociedad. Esto me hace afirmar algo que puede o no ser cierto, pero que por las experiencias recogidas me parece necesario: el arte ha de ser motivo y causa de alegría, sino raramente será arte.
b) A partir de lo antes dicho surgirá por oposición, si se le da al taller de arte solo esta “funcionalidad” –pues justamente será funcional por ser sólo alegrador- entonces sí correrá el riesgo de no relacionarse con las otras partes del taller, es decir, la de la problematización del mundo, la reflexión y la búsqueda de prácticas para hacer algo diferente a la propuesta del mundo (entendida como la propuesta del neoliberalismo globalizado).
Entonces sí el taller de arte puede parecerse a un momento solo distractorio. Es por esto que cada vez más, la misma dinámica de los talleres artísticos se fueron empapando de la dinámica estructural del taller trashumante, del que eran y son parte. Pues así como se problematiza el mundo, también se comenzó a problematizar el arte y a problematizar al mundo desde y con el arte.
c) De aquí en adelante, el taller de arte irá cobrando cada vez más relevancia, y si bien en algunas ocasiones siguió siendo utilizado como distendedor, ya no quedaron dudas de su articulación, provocación y significación en lo y con lo político pedagógico. Así se comienza, ya sea desde la danza o desde el teatro y lo fuertemente corporal, a estructurar un taller artístico que no sólo se nutre de la estructura del taller trashumante sino que además entra en diálogo con él, desafiando ahora sus estructuras.
El taller artístico quedará entonces estructurado de una manera precisa, lo que no quiere decir que sea la única, ni que no se pueda modificar; pero sí será la base de los aprendizajes a través del camino recorrido. Pero antes de hablar de los momentos del taller artístico es necesario mencionar que todo lo que venimos diciendo ha sido puesto de relieve y aclarado por los cumpas del trashumante cordobés, quienes de algún modo han estado en los inicios de la Red. Es en el último seminario de formación donde se plantea la posibilidad, y se concreta, de tomar todo un día para reflexionar sobre el arte, desde el arte, con mucho arte. Allí surge esto que desarrollaré en adelante: los momentos del taller y algunas cositas más que iré mechando, a partir de la experiencia vivida en ese seminario de julio del 2004 en San Luis. Primer momento: la parada, que tiene que ver con el ser sujetos, sabernos sujetos, decir aquí estamos, este es nuestro lugar, nuestros lugares, estos somos, este soy yo y estos somos nosotros. Es comenzar a re-conocer el todo que somos, entrando en contacto consciente con cada parte de nuestro cuerpo, buscando la armonía, poniendo paz, palpando límites, vislumbrando horizontes. No es cualquier parada, es pararse con dignidad, aunque cueste, aunque estemos doblados, aunque no tengamos todas las fuerzas, es la intención del querer ser y decidir querer serlo mientras vayamos siendo con otros. Es reconocernos y reconocer al otro, poder ver de dónde vengo y oteando el horizonte arrancar para ir y ser. Parar (la parada) es la que nos permite andar, es al cuerpo y en el taller de arte lo que el mismo taller trashumante es a nuestras prácticas cotidianas revolucionarias (cuando lo son). Parar no está mal, lo malo sería si nos quedáramos parados. Parar para mirar, para oír, para sentir, para recobrar fuerzas, para orientarse, para volver a partir. La parada es un momento del cuerpo, del alma, de la razón. Es calmar el agua del estanque, para ver hasta el fondo, para que cuaje la identidad y se abra a lo que devengamos. Es el espacio de los pequeños momentos expansivos, desde la quietud al movimiento, cada vez más desde lo parcial a lo integral, y desde lo personal a lo colectivo.
Un segundo momento es el que llamaron el caminar: Poner en movimiento el cuerpo, caminar, andar, recorrer el espacio, tomarse los tiempos y decidir los tiempos, caminar con ritmo, con distintos ritmos, conocer nuestro ritmo, nuestro caminar. Es ir a otros lados, a los otros, pero también es ir mientras otros van, es encontrarse en el camino con uno mismo y con el diferente, con el compañero. Caminar no es solo moverse, es saber moverse y aprender a moverse, desde las posibilidades de uno y desde lo que del otro y con el otro aprendo. Caminar es buscar un horizonte sin dogmatizar el horizonte, buscando nuevos horizontes. Es comprender el espacio, ocupar el espacio, ser en el espacio y en el tiempo. Es hacer que sean uno lo que deseo y quiero, con mi mirada que busca la dirección y el lugar a donde encontrar eso que busco, con mi espíritu que esperanza y mis ideas que me dicen que es posible; pero para que sea posible tengo que ir, moverme, con mi cuerpo que entonces se mueve, va, viene, gira, dobla, busca, y mientras tanto siente, siente todo y aprende, los signos del camino, hace camino, a la vez que se muestra camino y caminar, se muestra al andar, enseña. Y aprende y enseña porque no va solo, va con otros, en la misma dirección, o encontrándose, o esquivándose mientras se busca y buscan y se reconocen, y se saben.
Entonces llegamos al tercer momento, de lo individual a lo colectivo, ese caminar se camina con otros, junto a otros, diferente a otros, y es con esos otros que nos vamos encontrando y con los que, sin perder nuestra singularidad, nuestras diferencias, comenzamos a compartir caminos, movimientos, horizontes, ritmos, sueños, al principio con algunos que tengamos cerca, con quienes crucemos miradas, con quienes establezcamos vínculos, con quienes nos rocemos, con quienes nos reconozcamos compañeros/as. De allí, ese pequeño grupo que somos, nos iremos encontrando poco a poco, según como vayamos andando, según qué busquemos juntos, según lo que nos propongamos y cómo miremos y avancemos, o según cómo nos relacionemos, con otro u otros pequeños grupos, sin perder la singularidad de cada grupo como sin perder las singularidades personales, pero construyendo una identidad más amplia y abarcadora, más colectiva, lo que exigirá nuestra apertura, nuestra capacidad de apertura y dialoguicidad con el otro y junto al otro con los otros agrupados. También tendremos que aprender del otro lo que es, busca, quiere, sueña, hace, intenta, sufre, alegra y enseñar al otro lo que somos, queremos, buscamos, hacemos, intentamos, sufrimos, alegramos para comenzar ahora también a andar juntos. Así, lo que comenzó siendo un “yo parado” junto a muchos más, con la necesidad de encontrarme a mi mismo, y que luego fuera camino personal de reconocimiento del espacio y el tiempo, de mi caminar y mis horizontes, se fue convirtiendo en encuentro y diálogo de saberes y sentires, en compartir luchas, intenciones, deseos y esperanzas y en recreación del espacio y el tiempo para que como colectivo podamos ir enseñándonos y aprendiéndonos, construyéndonos y completándonos, desestructurándonos y volviéndonos a estructurar, desindividualizándonos haciéndonos comunidad, potenciando nuestras esperanzas y fortaleciendo la capacidad de lucha, haciendo bello el camino, poniendo en juego el amor que es necesario para hacer del espacio-mundo, del tiempo-humanidad otro distinto al que está dado, al que nos desintegra como personas, el que nos roba la dignidad, el que nos desencuentra con el otro, con el horizonte y el sueño, con la esperanza y el camino, con la justicia y la libertad.
(Hasta aquí los tres momentos que han desarrollado los compañeros del trashumante cordobés a los que yo les imprimí mi mirada personal por lo cual podrán todos deshacerlo, cambiarlo, borrarlo y volverlo a considerar. Ahora sumo otros momentos que me parecían interesantes de agregar, que no son inventos sino que surgen de lo que viví en los talleres).
Un cuarto momento sería la construcción colectiva, que trata de la consecución del momento anterior, pero donde ya entre todos, en grandes grupos –a partir del encuentro, el diálogo y el estar aprendiendo y enseñándose y compartiendo lo que cada uno es y desea y puede-, se proponen una construcción común que contenga y exprese a cada persona con todo lo que trae, y que a la vez posibilite y genere una dinámica y proceso, una estructura y una manera de hacer andando que se disponga a nuevas relaciones, encuentros con otros diferentes, a la vez que vaya generando nuevos espacios de libertad, para que quienes forman parte de esa construcción puedan ir transformándose, completándose, dignificándose y construyéndose también como personas. Lo que se genera es una identidad, no para aferrarse a ella, sino para transformarla luego en otra, de tal manera que esta construcción a la vez que genera una forma de ser, está siendo; y por eso será una identidad destinada a ya no ser para ser otra distinta, y en ese movimiento dar la posibilidad a los hombres y mujeres a que vayan siendo protagonistas de la felicidad que deseen, puedan y luchen esperanzada y colectivamente ser.
Y porque en toda “parada”, “caminar”, encuentro “colectivo” y “construcción”, está siempre la tentación, la lógica, la invitación a no ser, a disgregarse, a dividirse, a deshacerse, a conformarse, a quedarse, a inmovilizarse –que no es lo mismo que parar–, a amoldarse, a masificarse, a consolarse, a resignarse, a ocultarse, a objetivarse, a fatalizarse, a corromperse –de corroerse–, a abandonarse, es que tenemos, personal y colectivamente, que abrir un quinto momento: el de la segunda parada crítica colectiva. Que consiste en revisar, hurgar, revolver, investigar, analizar, reflexionar, comprender y criticar todo lo vivido, caminado y construido desde lo vivenciado y ocurrido con cada uno, hasta lo sucedido a nivel colectivo. Si bien podemos separarlo de los otros momentos, este proceso también se va dando durante las etapas anteriores. Sin embargo, si aquí lo ubico como subsiguiente del momento de la construcción, es porque posibilitará poder entender más ordenadamente qué nos estuvo pasando, qué estuvimos haciendo, qué se fue generando, qué contradicciones nos aparecieron, cuáles desaparecieron o se polarizaron, qué dificultades tuvimos y cuáles superamos, qué nuevos conocimientos generamos y qué otros intuimos, y cuáles desaprendimos o desechamos. Hacia dónde fuimos, qué esquivamos, qué quisimos y qué no pudimos o qué sí pudimos, quiénes éramos cuando empezamos y quiénes ahora, qué deseábamos y que deseamos, cómo estábamos en la “parada” y cómo ahora, qué nuevas paradas necesito y qué nuevos caminos, qué otros encuentros y con quiénes y para qué construcciones.
Todo esto, a la vez que va siendo reflexión, va siendo teoría (sin dejar de decir que la misma estuvo presente también en cada práctica, a la que llamamos –con Frerie– praxis). Y esta teoría nos puede ayudar a ordenar, buscando algunas categorías que expresen el camino recorrido hasta aquí para poder ver hacia donde seguiremos andando, encontrándonos, construyendo.
Lo que quizá nos demande un nuevo momento, el sexto, el del caminar como proyecto colectivo, otros colectivos y personas que caminen por el espacio-mundo y el tiempo-humanidad siendo diferentes a este “nosotros” sin ser los antagónicos, estando ellos también en una búsqueda que quizá tenga que ser encuentro, nueva construcción, construcciones, camino, caminos, un mundo otro, muchos mundos posibles lo imposible, por eso el arte de “querer cambiar el mundo, parar, caminar, encontrarnos colectivamente, construir, criticar y proyectar cambiar el mundo, hacer que en este mundo quepan muchos mundos, nuestros mundos de plena humanidad”.
Para terminar, nos parece importante citar unas palabras que un compañero dijo en el seminario: “El arte trashumante tiene que ser un arte que nunca se encuentre a sí mismo… y tenemos que estar cómodos en esta incomodidad de la búsqueda. No tiene que tener un cierre”. Eso es, seguir conceptualizando juntos y encontrar puntos de encuentro.

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sábado, 7 de marzo de 2009

DEFINICIONES / CONCEPTOS / CITAS

- CULTURA
- POLÍTICA CULTURAL
- GESTOR CULTURAL
- CENTRO CULTURAL
- DIVERSIDAD CULTURAL
- IDENTIDAD CULTURAL
- DESARROLLO

- MODERNIZACIÓN

- TERRITORIO
- TERRITORIO CULTURAL

- GLOBAL / LOCAL
- MOVIMIENTO CIUDADANO
- ESPACIO PÚBLICO
- ARTE

Entrevistas

Mauricio Rojas: “La modernización puede ser incompatible con la preservación del patrimonio”


Una investigación de corte antropológico llevó a Mauricio Rojas por varias semanas a Valparaíso, para estudiar los movimientos ciudadanos de defensa del patrimonio que se han levantado últimamente en el barrio puerto, el corazón histórico de la ciudad. Profundizamos con él en dicho estudio, estableciendo cruces con los contenidos que Rojas aborda en el módulo Identidad y Territorio, que hoy imparte a los alumnos del Diploma Virtual en Gestión Cultural.


Mauricio Rojas es Magíster en Antropología y Desarrollo de la Universidad de Chile. Hoy se encuentra desarrollando la segunda parte de una investigación comparada sobre dos casos de defensa del patrimonio, uno mexicano y otro chileno, en el marco de un doctorado en Antropología que cursa en la Universidad Autónoma Metropolitana de México.

Para ello estuvo en el barrio puerto de Valparaíso durante varias semanas, donde hoy existen dos proyectos de inversión comercial que, según la opinión de algunas agrupaciones ciudadanas, amenazan la riqueza patrimonial del sector.

¿Cómo despierta tu interés por los movimientos ciudadanos de defensa del patrimonio?
- Este es un estudio que forma parte de un doctorado en antropología cultural que estoy haciendo en México. En principio, la investigación iba a estar orientada sobre políticas culturales, pero estando allá, en 2004, me llamó la atención el tema del patrimonio cultural, porque en Ciudad de México era bastante discutido y analizado. En Chile, en cambio, era un tema emergente, motivado más que nada por la nominación de Valparaíso como patrimonio de la humanidad. Mi idea, entonces, fue observar cómo estos dos países y sus autoridades trataban el tema del patrimonio, buscando similitudes, diferencias. México tiene una tradición muy grande en lo que es patrimonio arqueológico, pero a mí me interesaba más el patrimonio urbano y cómo se ha desarrollado una política cultural en relación con este patrimonio. Siempre pensé hacer un estudio comparado entre Chile y México, porque son dos países con mucha riqueza cultural que han abordado el tema patrimonial de manera distinta; México, rescatando una identidad indigenista y Chile inclinado más bien hacia la modernidad europea. Haciendo esta comparación, además, me di cuenta que había algo común: en ambos países había movimientos de resistencia ciudadana o de defensa del patrimonio. Ahí hice el giro, abandoné definitivamente las políticas gubernamentales para enfocarme en los movimientos ciudadanos y me dediqué a elegir los casos de estudio.

¿Cuál es el caso mexicano elegido?
- Se trata de un barrio de ex obreros llamado La Fama, donde antes existió una fábrica, la Fama Montañesa, que quedó abandonada luego que la competencia china la mandara a la quiebra hace veinte o treinta años; algo parecido a lo que en Chile pasó con Yarur o Sumar. Cierra entonces esta fábrica y los empresarios mexicanos se manifiestan interesados en el lugar para construir allí un mall -que allá se llama plaza comercial-, lo que es una práctica sobre ex fábricas que se viene desarrollando hace más de diez años. Pero en La Fama, los hijos y nietos de los ex obreros se organizan para impedir la construcción de un mall. Dicen preferir que la fábrica esté vacía a que les instalen allí un centro comercial. Dicen querer preservar su memoria: ‘Este es nuestro barrio, nuestra identidad, aquí trabajaron nuestros abuelos', afirman. En definitiva, y aquí entroncamos con los contenidos que yo trato en el Diploma, ellos afirman que el lugar y entorno de la ex fábrica es su territorio, lo han habitado a su manera por más de 120 años y lo quieren seguir habitando así.

¿Y qué pasa hoy con este caso?
- Bueno, la disputa sigue. Los vecinos lograron una declaratoria de monumento histórico sobre la ex fábrica y con eso frenaron cualquier plan muy expansivo. Igual instalaron allí un supermercado, pero las iniciativas comerciales no han podido expandirse más. Poco antes de venirme a Santiago pasó algo muy curioso. Cruzando la avenida Insurgentes, que delimita espacialmente el barrio La Fama y cruza toda Ciudad de México, hay una cancha de fútbol de tierra. El plan de la municipalidad -que allá se llama delegación- ofreció empastar esta cancha a cambio de instalar allí estacionamientos subterráneos y un centro comercial. Pero los vecinos de La Fama, quienes sabían que aquella cancha había sido el centro deportivo de los obreros, donde realizaban sus campeonatos de béisbol y fútbol, cruzaron la avenida para pelear porque esa cancha siguiera de tierra, para que no hubiese estacionamiento ni centro comercial. La delegación les dice que este sector no está en su barrio, que por qué se meten ahí. Y, claro, los vecinos de La Fama consideran que su territorio no está enmarcado por lo que la delegación les dice. Intuyen que el territorio es todo el universo simbólico que giró en torno a la vida de los obreros. Lo interesante aquí es que el valor patrimonial pasa de lo tangible a lo intangible; la idea de territorio es lo que culturalmente se habita, no un límite administrativo. Cuando me vine todavía estaba esa pelea.

¿Y por qué el caso chileno es el barrio puerto?

- Antes de venirme a hacer el trabajo de campo a Chile, ya me había decidido por Valparaíso, porque están todas las miradas sobre la ciudad, desde el gobierno central hasta el municipio. Ya había tomado contacto con algunos movimientos ciudadanos de defensa del patrimonio, pero cuando llegué me encontré con un problema metodológico: en México estaba estudiando un territorio, por lo tanto acá no podía estudiar Valparaíso en general. Era muy desproporcionado comparar un barrio con una ciudad. Entonces, al achicarme territorialmente di con los conflictos del barrio puerto. Me interesa este lugar porque es el casco que se declaró patrimonio de la humanidad y el barrio tiene un componente popular considerable. Aquí la gente está involucrada en dos peleas: una en torno a la construcción de un centro comercial en la ribera del puerto, un proyecto de oficinas y mini mall, y otra que está relacionada con la instalación de un supermercado al lado de la iglesia La Matriz.

¿Y qué hay de interesante en estos conflictos?

- Creo que estamos en presencia de un conflicto patrimonial donde los ciudadanos están activos y que tiene un alto componente territorial, ya que el barrio puerto es un cimiento histórico de Valparaíso. Aquí, como en México, nos volvemos a encontrar con dos visiones: para las autoridades, la manera de reavivar este sector es que llegue inversión privada, y para los movimientos ciudadanos relacionados con lo patrimonial, esto se hace potenciando los recursos locales, lo que tiene de característico este lugar, sin pensar en reemplazarlo por un mall, centros comerciales o supermercados. Entonces, la disputa por el supermercado se transforma en una disputa simbólica: el supermercado es la manera de mercado de lograr desarrollo versus una manera de vivir, de habitar un territorio, que contempla el almacén del barrio, lo que responde a otro modo de desarrollo.

Entiendo que hiciste un rastreo histórico sobre conflictos urbanos con carácter patrimonial, ¿qué encontraste?
- Creo ver una oposición a un modelo de desarrollo, el que podríamos llamar ‘modernizador', en la manera como se está enfocando la defensa de los barrios patrimoniales por parte de los movimientos ciudadanos, tanto en Valparaíso como en Ciudad de México. En el libro ‘Todo lo sólido se desvanece en el aire', de Marshall Berman, se describe un problema fundamental de la modernidad y es que se destruye a si misma. Todo lo que hace sólido luego lo consume, lo destruye; construye para destruir. Berman asocia esta idea a un pensamiento modernizador. Y mi hipótesis central dice relación con aquello. Si la razón de ser de la modernidad es esta destrucción, entra en directo conflicto con la preservación del patrimonio. En otras palabras, si todo lo que se construye es para ser destruido desde la perspectiva de la modernización urbana, ¿qué hacemos con el patrimonio?

Con esta reflexión, comencé a rastrear casos: París, San Petersburgo, Nueva York, Río de Janeiro, Sao Paulo, Ciudad de México. En Nueva York, por ejemplo, se destruyó la idea de barrio para reemplazarlo por la idea de suburbio y luego para hacer carreteras, que es otro momento de la modernización. Cuando se modernizó la ribera marítima en Río de Janeiro para que llegaran los turistas, se pensó en suspender el carnaval porque era considerado bárbaro. Sao Paulo, a mediados de los años treinta, destruyó los barrios históricos para construir una nueva periferia de clase alta. Entonces, siempre que se ha querido modernizar las ciudades, se ha atentado contra la historia y sus propias tradiciones.

Con todos estos ejemplos, ¿la modernización urbana definitivamente no es compatible con la preservación del patrimonio?

- La aproximación a la que he llegado es que son incompatibles. Sobre todo ahora, con el modelo modernizador tan tecnócrata que existe, más agudo, con poca intervención del Estado.

¿En Chile es así de radical el modelo, contrario a todo lo que sea patrimonial?

- No del todo, aunque todavía se asocia modernización a modernidad, como si fuesen sinónimos, y todo el debate hoy en día apunta a distinguirlos. Una cosa es la modernidad, es decir, el pensamiento ilustrado, y otra cosa son los planes de modernización, que alcanzaron una autonomía de tal magnitud, que ya es difícil asociarlos a los valores modernos. Modernidad era constituciones de estados nación, fortalecimiento de lo público versus lo privado. En nombre de la modernidad, por ejemplo, la revolución francesa expropió todos los bienes de la monarquía de la iglesia. Lo mismo los estados europeos en el siglo XIX, los que constituyeron su patrimonio a partir de expropiaciones a los privados. Entonces, es muy curioso que ahora se diga lo contrario, que la modernización es el respeto absoluto de lo privado, siendo que las colecciones patrimoniales arquitectónicas se hicieron expropiando a privados. Ésta es una gran paradoja que hoy se discute y hay una corriente de pensamiento que sostiene que modernidad no es lo mismo que modernización. El modelo chileno no ha tenido este nivel de teorización y en la confusión claramente hay un sello, una intencionalidad modernizadora, pero también veo algunos componentes, tanto locales como gubernamentales, ciertas personas y programas, todos los cuales mantienen una cierta línea moderna. Todavía hay tiempo para preguntarse: ‘bueno, esto lo vamos a hacer a la manera moderna, donde al Estado y lo público se le da un valor, o a la manera modernizadora, donde todo lo dejamos al mercado'.

En el caso del barrio puerto, ¿qué es lo que sostienen los movimientos ciudadanos de defensa del patrimonio para discutir este argumento modernizador?

- La población obviamente está dividida. No todos están contra el supermercado, pero lo más curioso es que quienes están a favor lo están por un tema de seguridad, más que por un tema de empleo. Ahora bien, si el tema es la seguridad, hay muchas otras maneras de resolverlo, pero la gente hace esta asociación porque piensa que con el supermercado habrá más actividad, iluminación, guardias privados. Pero, quizás, esto da cuenta de una carencia de política pública y de una manera de pensar de la gente, la que se acostumbró a creer que el mercado es más eficiente para resolver los problemas que la política pública. Aquí en el barrio puerto se hizo una inversión de casi un millón de dólares en recuperar los espacios públicos, pero si esto no va asociado efectivamente a una política de recuperación integral por parte del municipio y del Estado, es muy difícil competir con la propuesta del supermercado. Con esta asociación que se hace entre seguridad y supermercado, queda en evidencia que el Estado no cuenta con una política más fuerte en la recuperación de los espacios públicos que no sea la de darle vida comercial.

¿De qué manera este caso específico te sirve en función de los contenidos que abordas en el módulo del Diploma?

- Primero, es una fuente de inspiración. Hoy en día, las luchas patrimoniales ayudan a entender que el territorio no está limitado a un espacio físico geográfico, sino que es permeable por una significación cultural, y el módulo Identidad y Territorio que yo desarrollo en el Diploma es para formar gestores culturales. Entonces, hay una conexión inmediata. Si las sociedades y sus movimientos están defendiendo sus territorios y éstos empiezan a significarse como valiosos no porque tengan un castillo ni un palacio, sino porque hay una manera de habitarlos, de construirlos, de sentirse parte de ellos, entonces es necesario poner en escena estos temas para los alumnos, para que sean capaces de entender este tipo de fenómenos y sepan procesarlos. Para que un gestor pueda activar culturalmente un territorio, debe saber qué dinámica hay en él, cómo detectarla, qué se construye allí, si hay planes de los gobiernos locales, si hay miradas de los ciudadanos, etcétera. Porque a todo territorio se lo simboliza como tal, se genera una identidad a partir de él, una distinción con los otros. Esto responde a procesos simbólicos más que a económicos o geográficos.

Entonces, ¿es crucial la acción de los gestores culturales en escenarios como éstos?
- Cuando se avecina un conflicto la gente comienza a valorar su patrimonio. Además de lo que sucede con los movimientos de defensa del patrimonio en Valparaíso, está el caso del cine Las Lilas en Santiago; en Ñuñoa se está en plena pelea por el plan regulador; en Chiloé, por el puente. Está también la gente que no quiere un casino en Isla de Pascua. Al parecer, tenemos una transición cultural respecto del patrimonio, desde una nominación del Estado hacia un rol más activo de la gente. En Chile, esto es un proceso emergente, pero va sumando fuerzas. Y creo que los gobiernos van a tener que pensar en ello, porque luego se van a encontrar que con cada plan de renovación urbana, de modernización, van a aparecer actores territoriales que deberán considerar. De ahí la importancia de tener muy buenos gestores culturales a nivel territorial, que puedan desencadenar procesos, que puedan trabajar con fundamentos básicos relacionados con el patrimonio, con las nuevas formas de concebir un territorio más allá de lo geográfico, con las nuevas identidades culturales.